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Practicar a diario

20 de abril de 2024 por Yogaprem

Una característica del Ashtanga Yoga que muchos (practicantes y no) no conocen o no entienden, es que la serie está pensada y estructurada para una práctica diaria, cinco-seis días a la semana. El fin es disfrutar de todos los beneficios a nivel físico y conseguir aquella conexión con nuestro ser sutil necesaria para una transformación real y profunda de nuestra personalidad espiritual. (Realmente no es así, cada mes se descansa todos los domingos más los dos días de luna nueva y luna llena y los días del ciclo femenino).

Este detalle diferencia este estilo de yoga de todos los demás. Con las clásicas “dos clases grupales a la semana”, no se consigue ninguna transformación real ni duradera a nivel interior: se necesitan muchos años de frecuentación, asistir a talleres, retiros, cursos de formación, antes de empezar a tener una visión clara y algo profunda de lo que se está haciendo y de la filosofía del yoga.

Con Ashtanga no es así, porque, al practicar cinco-seis días a la semana, tenemos la oportunidad de aprender rápidamente. Repitiendo asanas y sus vinyasas a diario, podemos memorizarlos en nuestra mente y en nuestro cuerpo físico y sutil enseguida.

Recuerda que Ashtanga no es postureo, sino respiración, atención y uso correcto de los bandhas y mudras.

Cuando se practica a diario, el cuerpo se acostumbra a los movimientos y nos volvemos más conscientes de su estado, de lo que nuestro cuerpo puede o no puede hacer aquel día, evitando así el riesgo de lesiones y progresando correctamente en cada postura sin sobrepasarnos. La afirmación correcta es: “mañana más” o “mañana lo vuelvo a intentar”. Saber que vamos a tener otra oportunidad nos relaja, no necesitamos tirar o empujar o maltratar nuestro cuerpo, mañana es otro día, se abre una nueva posibilidad. Y este concepto se va transformando en hábito, mejorando a la larga la calidad de nuestra vida.

Tu cuerpo se acostumbra enseguida a la práctica si mantienes la regularidad de ésta. Tu fuerza y flexibilidad mejoran a un ritmo más sostenido gracias a la práctica diaria. Todo en la vida se vuelve más fácil cuando adoptas una rutina diaria y te atienes a ella.

Ashtanga Yoga es una práctica mañanera. Sí, así es, los horarios de mediodía y tarde son una novedad que se han implementado en los gimnasios, lugar “anti-yoga” por su función que poco o nada tiene que ver con esta disciplina. Hay casos excepcionales que no tienen más remedio, pero si lo examinas bien, descubres que, con voluntad, sacrificio, organización y esfuerzo, lo puedes hacer. Claro, la pregunta ahora es: ¿quiero o no quiero? Todo depende del valor que das a esta práctica.

Descubrirás que acostarte pronto para levantarte pronto para ir a practicar, o dedicar tus tardes a la práctica regular, se vuelve fácil, posible si lo transformas en un hábito. Esto es especialmente verdadero cuando eres nuevo a la práctica. Cada vez que saltas tu rutina unos días, sientes que tienes que volver a empezar, física y mentalmente.

Creo que la razón más importante para mantener una práctica diaria es que nos enseña justo a mantener una rutina, sin excusas y sin excepciones. Como cualquier otra cosa de la vida, el secreto está en empezar y así lo hacemos, comenzamos con el practicar a diario. Igual que tenemos el hábito de lavarnos los dientes y la cara, deberíamos tener el hábito de cuidar nuestro cuerpo sutil, este conjunto de emociones, pensamientos, sentimientos que regulan nuestras vidas sin que no demos cuenta y nos vuelven mecánicos. La práctica de Yoga limpia los canales energéticos, los libera de toxinas a todos los niveles, favoreciendo una vida más sana, equilibrada, consciente y feliz.

Sin duda alguna, todos tenemos obligaciones que nos hacen difícil mantener este propósito porque no lo consideramos prioritario: todos estamos cansados (hay que descansar), trabajamos (sin trabajo, imposible), tenemos mascotas/hijos/familiares que cuidar, y así siguiendo, eventos o personas que requieren de nuestra atención y de nuestro tiempo.

Y es importante y correcto dar respuesta a todo esto también. Pero siempre tendremos la posibilidad de encontrar los 10 minutos necesarios para hacer unos saludos al sol y si es posible, alguna postura más o las finales sentadas y nada más. Y esto “poquito” ya cuenta como práctica.

El problema es nuestra idea de “práctica” y el valor que le asignamos. Si he terminado la primera serie, la tengo que hacer completa: no, no es necesario. Los que han terminado segunda serie, no tienen que hacer primera + segunda. Todo tiene su lógica.

Naturalmente una práctica de 5-6 días semanales se transforma en una verdadera disciplina, aunque no se trabaje la serie completa. Esto es el secreto que la vuelve espiritual y la diferencia de una afición o del puro ejercicio físico. Cuando te comprometes a mantener una práctica diaria, la mantienes también cuando no tienes ganas o motivación. Si practicas solamente cuando te va bien a ti según tus propias motivaciones, lo que estás haciendo es sólo evitar de salir de tu zona de confort y evitar uno de los trabajos interiores más importantes del yoga, o sea aprender a estar presente en cualquier situación, que te guste o no te guste.

Pero cuando te comprometes hacia la práctica es cuando estás comprometido con tu transformación y tu crecimiento. Estás demostrando que estás comprometido en evolucionar, en aprender a estar bien en momentos de incomodidad, de malestar igual que en los momentos “fáciles”, cuando todo va bien.

Estar para las cosas que importan en tu vida y destinar tus recursos energéticos a las cosas que realmente son una prioridad para ti. Esto es lo que hace que lo que estés practicando sea Yoga y no un pasatiempo y te vas camino del estilo de vida yóguico que nada tiene que ver con el ser vegano/vegetariano/”espiritual”, sino con el saber estar bien en el mundo que te ha tocado vivir.

Practicar 5-6 veces a la semana no te tiene que cansar, siempre hay opciones: por ejemplo, puedes modificar tu práctica según tus necesidades específicas. Puedes hacer más o menos, porque TU práctica es TU práctica, solo tuya.

La práctica te tiene que dejar bien, no cansar ni quemar. Muchas veces el truco es emplear el 70% de las energías para mantener un espacio de aprendizaje. Si estás demasiado cansado, pierdes la atención y la oportunidad de aprender algo nuevo.

Muchos me comentan que quieren iniciar a practicar Yoga, pero luego no hacen el trabajo real necesario, o sea no vienen a practicar ni quieren probar a comprometerse. Si la práctica no entra en tus prioridades, recuerda que 3-4 días de practica semanal te ayudan a mantener, 5-6 a transformarte. Tú eliges.

Archivado en: Ashtanga Yoga, General Etiquetado con: Ashtanga Mysore, Ashtanga Yoga, Compromiso, Enfoque, Entrega, Práctica diaria, Práctica personal

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